... así le decimos de cariño a mi abuela materna.
Anoche soñé que yo era el responsable de llevarla con el médico y a quien éste le daba reporte de su estado de salud (como si no tuviera cinco hijos, vaya).
Hablaba yo a solas con él. Me decía que ya estaba en un muy mal estado de salud y que ese mismo día moriría.
Yo iba a verla. Estaba en una cocina (que no era la suya, pero tampoco sé la de quién). La veía ahí, paradita frente a la estufa cocinando con una palita de madera lo que parecía un huevo revuelto. Ella no aparentaba estar enferma, ni anciana, ni flaca. Se veía como la recuerdo de hace unos 15 años.
- Bila, me dijo el doctor que quizá hoy...
Ella sonrió, me miró con gesto nostálgico y me dijo: ya sé.
En ese momento se me quebraba la voz mientras le decía: quizá se equivocó.
Ella negó con la cabeza, seguía sonriendo.
- Bila, tengo que irme. Creo que ya no te veré. - me callaba por un momento - Te quiero mucho.
- Yo también te quiero mucho.- me respondía.
Me detenía a pensar qué podía decir o preguntar antes de irme y dejar de verla para siempre.
- Bila, ¿fui un buen nieto?
Ella permaneció callada un momento, como tratando de recordar. Luego asintió:
- Sí, cómo no.
Yo sonreía con lágrimas en los ojos.
- Adiós, Bila.
- Adiós.
Desperté muy agitado y miré mi celular para ver si no tenía alguna llamada perdida. Nada.
Cabe aclarar que en Marzo del año pasado estuvo muy, muy grave. Todas las mañanas llamaba muy temprano para saber si no había "novedades". Y aunque se ha recuperado un poco, su estado de salud no se ha terminado de componer y está ahora, a sus 81 años, más flaca que nunca.
Me quedé acostado un buen rato y pensaba: ¿realmente fui un buen nieto? No lo sé. Porque de entrada no sé cómo se es un "mejor nieto". ¿Visitarla más? ¿Llamarla más?
¿Y cómo compensar todo el tiempo en que no he sido constante con ella? ¿Comprarle algún regalito? Pues no, no necesita nada. ¿Hacerle galletitas? Ya prácticamente no come.
En cuanto sea hora prudente en Tepic la llamaré y seguramente le diré que la quiero, aunque me cueste mucho trabajo porque ella en particular, a diferencia del cliché de la abuelita dulce, no fomenta mucho aquello de expresar emociones afectivas. Aunque en el fondo es una mujer muy, muy amorosa.
Llamé a mi mamá para preguntarle cómo está y me dice: acuérdate que es muy fuerte. Vas a ver que tu bila va a acabar enterrándonos a todos. Ojalá, me digo.
Desde ya sé que no leerá jamás mi blog. Pero de algún modo espero que el balance energético del universo y las vibras que andan flotando por ahí le hagan sentir que alguien, aunque sea en unas líneas está tratando de decirle cuánto la quiere y decirle "gracias por todo, bila".
